Estamos divididos porque todo en este planeta alimenta la separación. En yoga llamamos Maya, a esta realidad en la que vivimos y los yoguis entendieron esto hace miles de años. Esa separación de la fuente, de nuestro Creador, del Universo, ponle el nombre que quieras, es nuestra herida más profunda.
Hemos venido a este mundo para sanar nuestras heridas y actualmente estamos divididos. Nuestra alma necesita la guía de nuestra mente y corazón para alcanzar la conexión con lo infinito.
La sociedad que en la vivimos refleja esa división personal. Todos vivimos con esa neurosis.
A pesar del dolor y el sufrimiento, existe un sentimiento llamado «Longing» en inglés; es el anhelo de unión, de lo limitado a lo ilimitado. Lo asombroso y milagroso es que nuestra alma recuerda y puede experimentar ese amor infinito, esa verdadera unión.